Te has pellizcado por si acaso?

Y si esto que entendemos como vida real no lo es?
Y si en realidad eres un anciano nonagenario, en su cama, teniendo un último sueño antes de que su corazón deje de latir y que su cerebro deje de funcionar y cese de crear y rememorar?
Y si sólo estás soñando basándote en todo lo que has vivido durante 90 años?

Y si…aún no siendo exactamente eso que hemos planteado, lo fuese en sentido figurado? Hoy estás como estás y eres quien eres, te miras al espejo y todavía no tienes ninguna cana pero un día recordarás esta entrada en el blog mientras te sorprendes porque esa mañana al mirarte al espejo te viste un pelo negro entre la masa blanca grisácea.

Es la vida algo que no sea un sueño, una ilusión, una película dentro de nuestra cabeza?
Sí? No? estás seguro/a de tu respuesta? Cómo lo sabes?

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Aracnonírico

Allí estaba, “plácidamente” durmiendo….o sólo “plácidamente” tumbado?
Siente unas ligeras caricias en sus pies, cubiertos por una fina y suave sábana. No le da importancia, los mueve y los cambia de sitio. Pero nuevamente vuelve a sentir esas lisonjas…
Qué podría ser? Levanta la sábana no más de lo justo para poder mirar qué hay al fondo, al lado de sus pies. Una araña!

Sí, era un magnifico ejemplar, pero en el sitio menos indicado. Sus delicadas y sedosas extremidades contrastaban con lo escalofriantes y peligrosos que parecían sus quelíceros.
Pero bien, no se alarme. Este aprendiz de onironauta ha aprendido a controlar -más regular que bien- sus propios sueños. No es la primera vez que sueña con arañas en su cama.
Baja con parsimonia y pseudo tranquilidad la sábana y pretende seguir durmiendo. No obstante…A veces es fácil distinguir un sueño de la realidad porque sabes que si hace un momento te acostaste, es imposible aparecer por arte de birlibirloque en un lugar diferente y alejado. Y esta ocasión? Todo estaba ocurriendo donde hace un momento estaba, en la cama.
Entonces, cómo distinguir sueño o realidad? Por el lugar? No, ya quedaba descartado. Por alguna muestra en contra de la física? tampoco, todo lo que estaba presuntamente ocurriendo podría ocurrir en la vida real.

Ufff…se complica discernir la luz entre tal telaraña de ideas. Da igual! La apuesta es a una carta. Es un sueño, definitivamente.
Pero por si acaso, mejor saca los pies fuera de las sábanas. Por el “di tú que…no sea un sueño”

Los jueces

Es una noche cerrada y lluviosa. Andando despacio bajo ese constante aguacero.

Se distinguen pocos elementos en la escena.
Por un lado la ubicación, en un barrio totalmente desierto con unos pisos viejos y feos propios de la calle de atrás de algún suburbio semi abandonado.
El skyline de esos edificios y los pocos detalles que se podia ver de ellos estaba alumbrado por una luna grande de fondo.
Por otro lado, una farola con aspecto antiguo y luz muy triste y tenue alumbraba desde detrás un grupo de pájaros negros apostados en los cables del tendido eléctrico. Ahi estaban, como jueces. Mirando, observando, quizás juzgando, con su oscuro atavío….posiblemente eran cuervos.

Es la imagen ligeramente parecida que he encontrado. (creo que necesito un ilustrador o ilustradora)

Se puede prevenir el futuro?

En el caso que se pudiese adivinar el futuro, habría que elegir entre que no fuese acertado o que no valiese para nada. Se explica:

Supuesto 1:
Si tu augurio es que mañana morirás en un accidente de coche y decides no cogerlo. Pasa el día y el accidente no sucede.
Entonces, fallaste la predicción o es que pudiste cambiar tu futuro? Ya no lo sabrás a no ser que pudieses ver ambas situaciones de forma paralela, a lo que habría que incluir aquí al minino de schrodinger.

Supuesto 2:
Tienes el augurio del accidente, y aun así coges el coche. Te pegas la hostia del siglo y te matas. Ha valido para algo la previsión? NO. Se podría haber evitado? No se sabe.

Supuesto 3 (alias el peliculero):
Tienes el mismo augurio, coges el coche y no pasa nada.
Eres gilipollas. De verdad crees en estas cosas?

Tienes que darle sentido a tu vida

A estas alturas, a la edad de mas de 60 años, mi madre me da una hermana.
A la edad de unos meses o unas semanas la criaturita sufre unas fiebres muy altas que la llevan al límite de no superarlas (no llego a saber si finalmente las supera).
El doctor, quizás previendo el fatal desenlace espeta la frase “tienes que darle sentido a tu vida”. Tampoco sé si se refería a alguien en concreto o si era una reflexión general y válida para todo ser humano.

Petricor, el aroma a tierra mojada

Acaba una verdadera cuarentena de sequía en muchas zonas de nuestro país. Tras el mes de mayo, extremadamente seco y caluroso, según los datos de la AEMET, ha llegado un periodo más agradable. Cielos más nublados y menos calor, y sobre todo unas protagonistas para los próximos días: las tormentas.

De sobra sabéis ya mi pasión por ellas, y cómo hace ya más de 14 años unos cuantos meteolocos montamos la primera página de kazatormentas en España, Tiempo Severo. Desgraciadamente es un proyecto que está abandonado en espera de tiempos mejores… Pero la pasión por las tormentas aún me corre por dentro. Evidentemente hay efectos muy poco deseables cuando se produce una tormenta, sobre todo cuando va acompañada de granizo. Muchas cosechas quedan arruinadas, y otra de mis pasiones, el mundo del vino, se resiente a veces de forma muy grave.

Pero hoy os vengo a hablar de otro efecto que producen las tormentas y que podemos disfrutar tras este periodo de temperie más seca. Ese inconfundible aroma a tierra mojada que inunda el aire antes, durante y tras la lluvia. Y del que tanto se habló ayer en twitter gracias al tuit de Carme Chaparro, la periodista de informativos Tele5.

El olor a tierra mojada se llama petricor (o petrichor) y proviene del griego petros, ‘piedra’, e ikhôr, ‘componente etéreo’. En la wikipedia leemos que en la mitología griega se dice que el ikhôr es la esencia que corre por las venas de los dioses en lugar de sangre. Este inconfundible aroma no proviene del ozono directamente (aunque algo influye), como muchas veces hemos oído, sino de una sustancia química que se llama geosmina. La geosmina está producida por una bacteria absolutamente inofensiva, que se llama bacteria de Albert (el nombre técnico es Streptomyces coelicolor). También pueden producir esta bacteria algunos hongos. Estos organismos reaccionan así ante la humedad de los suelos en donde viven. Y no sólo cuando llueve, sino cuando se riega un jardín, o unas macetas, por ejemplo.

Determinadas plantas también contribuyen a este fantástico aroma. Durante los periodos secos van dejando caer sobre las superficies cercanas sustancias aceitosas, que son volatilizadas cuando llega la lluvia. De esta forma los aromas se desprenden y contribuyen a formar el petricor.

La importancia de las bacterias antes mencionadas es más de la que imaginamos, y traspasa la puramente sensorial del maravilloso aroma. Es la fuente principal de muchos antibióticos. Por otro lado, la geosmina -en realidad un alcohol- es un verdadero enemigo de los catadores de vino, ya que su característico aroma, tan maravilloso en una calurosa tarde de verano, enmascara las características de un buen vino, aportando un toque de humedad indeseado.